C-LM PLANTA GUERRA A LA ACRILAMIDA EN LOS COMEDORES ESCOLARES ¿SABES QUÉ ES?


Si eres de las personas a las que le gusta las cosas "tostaditas" deberías saber que hay un componente químico tóxico que se produce cuando los alimentos están "más tostados" de lo recomendable, este compuesto es la ACRILAMIDA.

Se forma en alimentos durante su cocción o procesado a altas temperaturas (especialmente en los productos que contienen almidón), también es un componente del humo del tabaco. Se polimeriza fácilmente, y la poliacrilamida tiene muchas aplicaciones en la industria química, por ejemplo como floculante para clarificar el agua de bebida, en polimerización "in situ" en presas y túneles, como aglutinante en la industria del papel, en cosmética, síntesis de genes en laboratorio, extracción de metales, industria textil o la obtención de colorantes.

Según datos publicados en ED C-LM :
El 81 por ciento de las muestras proporcionadas por los colegios contienen valores de acrilamida inferiores al nivel de referencia establecido para este alimento. El valor medio de las muestras se sitúa en 285 *g/kg, siendo inferior a la media en la UE (308 *g/kg; EFSA, 2015). Los resultados del estudio fueron puestos en común con los responsables de elaborar los menús en los comedores y se identificaron puntos críticos de control.
Además, se ha establecido una correlación directa significativa entre la presencia de acrilamida y el color del alimento elaborado. Es muy importante fijar de manera objetiva el punto final de fritura, por lo que sería recomendable el uso de guías de color que ayuden a los operadores de cocina a disminuir la exposición a acrilamida entre la población escolar.
La difusión de los resultados y la divulgación de hábitos para prevenir la formación de acrilamida en las cocinas ayudarán a elaborar alimentos seguros y saludables para el consumidor y, en esta ocasión, para la mejora de los hábitos alimentarios desde la edad escolar.

Pero no solo debemos controlar este tóxico en los colegios, debemos controlar su ingesta tanto en alimentos envasados como en los alimentos que cocinamos  consumimos en casa, controlar el punto de fritura puede llevarnos a disminuir la ingesta de este tóxico potencialmente cancerígeno.

Especialmente controla todos los fritos como las patatas, las tostadas o  la repostería casera y en alimentos comprados: los cereales, el café soluble, pan y bollería.

Así que... ya sabes.

Si quieres más información pincha en los siguientes enlaces:

Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social. aecosan (agencia española de consumo, seguridad alimentaria y nutrición): 


Guía de buenas prácticas de fritura doméstica y en el food service


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